Estimados amigos lectores,
estos dos hermanos LOCOS no podían dejar de escribir acerca de la conmemoración
del día internacional de la mujer. Aunque, aclarando, todos los días debemos
celebrara a la mujer, reconocerla, respetarla y quererla.
No obstante es importante
recordar un evento tan importante, que fue un parte aguas un hito histórico, pues de éste, inició el
reconocimiento de los derechos de las féminas.
En efecto, el 8 de marzo de 1857, (aunque algunas otras fuentes dicen que sucedió el
25 de ese mes), tras una manifestación masiva de trabajadoras de la fábrica
textil Cotton Textil Factory, de Nueva
York, las que, justamente reclamaban un mejor trato así como la reducción
de la jornada laboral de 16 horas a 10 horas diarias, un aumento de salarios y
mejorías en el ambiente laboral, pues amigos ese lugar era demasiado caliente, por
manejar los telares.
De tal forma que los dueños se enfurecieron, y pidieron a los gendarmes reprimir
esa manifestación, en consecuencia las trabajadoras ingresaron a la fábrica, pero se negaron a trabajar,
mientras no se resolvieran sus demandas
En respuesta, los patrones decidieron cerrar las puertas de la fábrica,
para que nadie pudiera a salir.
De pronto, sin explicación, estalló un incendio, mientras las mujeres textileras
estaban dentro….¡¡¡¡¡¡¡¡ Lo que causó la muerte de 146 trabajadoras, la mayoría
de ellas jóvenes inmigrantes.
Lo que encendió la llama del
reconocimiento. En la actualidad, el impacto de este incendio ejerció una
marcada influencia en la búsqueda de la justicia social y de mejores
condiciones de trabajo, en todo lugar y no solo para mujeres sino también para
los hombres.
Ahora bien, no quisimos
desaprovechar la oportunidad para dar a conocer a una de nuestras grandes
mujeres mexicanas, cuyos restos descansan en la rotonda de las personas ilustres
en la ciudad de México, nos referimos a la gran ANGELA PERALTA, el “ruiseñor mexicano”.
Su nombre, María de los Ángeles Manuela Tranquilina Cirila Efrena Peralta Castera. Fue alumna destacada del gran Agustín Balderas quien fuera miembro del jurado del concurso para musicalizar el Himno Nacional
A los ocho años cantó la cavatina Belisario de Gaetano Donizetti. Continuó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música de México , a los quince años personificó a Eleonora de Il trovatore de Giuseppe Verdi, debutando así, en el Teatro Nacional.
Más tarde, efectuó una gran
y prolija gira por Europa, llegando su fama a oídos del emperador Maximiliano I de México, quien le
pidió a regresar a nuestro país para cantar en el Teatro Imperial Mexicano y en octubre
de 1865 aceptó la invitación.
El 20 de noviembre de ese año, fue recibida por los artistas del Teatro Imperial,
por los alumnos de la Academia de San Carlos, intelectuales, músicos y
por la población en general.
La temporada se prolongó
hasta abril de 1866. Durante el mes de febrero estrenó la ópera Ildegonda del
compositor mexicano Melesio Morales.
Ese mismo año cantó
especialmente para los emperadores de México Maximilano y Carlota y se le nombró “Cantarina
de cámara del imperio”.
Realizó presentaciones en Guanajuato, León, San Francisco del Rincón y demás plazas.
En Guadalajara inauguró el teatro Juan Ruiz de Alarcón(hoy Teatro Degollado).
Ante la caída inminente del IMPERIO, se
trasladó al puerto de Veracruz y se embarcó una vez más a Europa, continente en
el que se presentó en Italia y España, sitio en la que contrajo matrimonio con
su primo hermano.
Después en 1871 regresó a México, para
estrenar la ópera Guatemotzin de Aniceto Ortega de Villar, el 13 de
septiembre de ese año
.
En el Teatro Nacional de México alternó
con Enrique Tamberlick, con el francés Gasseier, la Visconti, la Tomasi,
Verati, Testa y Mari, bajo la dirección de Enrique Moderatti y Melesio Morales.
Amigos, la voz de esta portentosa
mujer era de grado tal que fue requerida una vez más para efectuar un gira artística
en el viejo continente, donde era muy reconocida.
De regresó a México fundó su propia compañía operística
y viajó por el norte de la República mexicana, se presentó en Querétaro, Celaya, Aguascalientes, Zacatecas, Guanajuato, San Luis Potosí y Morelia, en el Teatro Progreso de Monterrey,
en Saltillo, Durango y La Paz.
Al llegar a Mazatlán fue víctima de la fiebre amarilla y falleció el 30 de agosto de 1883 a la edad de 38
años.
Esa en general fue el gran
legado de ese bello ruiseñor.
Les dejamos un link en el
que pueden disfrutar de su voz:
http://www.youtube.com/watch?v=PkfUPQIBFKU

Gracias por hacernos recordar a tan maravillosa mujer...
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