Como prefacio de mi colaboración en este tema, quisiera
comentar que una vez finalizado el video en estudio, de inmediato lo asocié con
una ínclita obra antigua griega: “La
Odisea ”, del gran poeta Homero, en la cual, se nos narra las
diversas vicisitudes que el personaje principal Odiseo (Ulises) tuvo que
enfrentar para llegar a su hogar, en compañía de su amada esposa.
Realmente durante el desarrollo de su periplo, Odiseo sufrió;
ahora bien, en el video: “Esclavitud infantil en la India ”, nuestro tantos
héroes – niños, como Sumit, quien por las condiciones de extrema pobreza de su
familia, los engaños de un enganchador y los sueños de una vida mejor, lo
hicieron aventurarse hacia la realización del gran anhelo; cuyas devastadoras
consecuencias, fue la pérdida de un ojo y el daño perenne en su alma; así como
el de Rahma, quien laboraba en un oscuro cuchitril para la reconocida marca de
ropa GAP; una Odisea para tan corta edad, con las dos únicas diferencia, la
primera, los protagonistas son niños, y la segunda, la más triste, que es real.
Ver las caritas asustadas de los niños viajando en el
llamado “expreso de la esclavitud”, así como cuando están prácticamente
hacinados en espacios tan pequeños en los talleres de Nueva Delhi, o pero aún,
verlos en esas mismas condiciones, pero alumbrados apenas por la tenue luz de
velas, es verdaderamente indignante, atroz, cruel, inhumano y despiadado;
ciertamente pareciera que estuviéramos delante de un argumento de cine de
terror, pero como un viajo adagio menciona: “la realidad supera la ficción”.
Para discernir mejor lo que anteriormente exprese,
supongo preciso definir el concepto de esclavitud: “es la situación en la cual
un individuo está bajo el dominio de otro, perdiendo la capacidad de disponer
libremente de sí mismo” (http://es.wikipedia.org/wiki/Esclavitud). Es decir, esclavitud, es la
manera inconsciente de servidumbre humana, que se caracteriza porque el trabajo
del esclavo es obtenido por la fuerza y su persona física es considerada como
propiedad de su dueño, que hace de él lo que se le antoje, a su libre albedrío;
ahora bien, transpolemos tal concepto a la humanidad de un niño, se multiplica
la monstruosidad, pues se coarta la libertad de desarrollo del menor, lo que me
repugna.
En ese orden de ideas, también cabria definir lo que para
la ley es un niño: “se entiende por niño todo ser humano menor de dieciocho
años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya
alcanzado antes la mayoría de edad.” (Artículo 1, de la Convención sobre los
Derechos del Niño); es loable que en los motivos de la creación de la citada
Convención, los estados partes, (incluyendo a México por supuesto)
establecieran que: “de conformidad con los principios proclamados en la Carta de las Naciones
Unidas, la libertad, la justicia y la paz en el mundo se basan en el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e
inalienables de todos los miembros de la familia humana, teniendo presente que
los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe en los derechos
fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona humana, y
que han decidido promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad”; no obstante, no hay evidencias de
grandes avances en la protección de los derechos de los niños, como en el caso
del video en cuestión; similar situación acontece, desgraciadamente en mi país,
particularmente en el estado donde radiqué –Tabasco-, en el que prevalece la
condición de esclavitud de los niños en las plataneras.
(http://www.jornada.unam.mx/2007/11/18/index.php?section=sociedad&article=042n1soc).
Otro punto importante que hay que destacar, es el hecho,
que la simbiosis de las grandes empresas occidentales como GAP, con los
explotadores de menores, crea el fenómeno de la esclavitud de los niños,
reforzando así lo que enuncié en alguna otra opinión, que reza: “El desarrollo de un pueblo, si es posible, aún cuando un país
rico lo explota; siempre y cuando, para este último, también sea indispensable
la referida explotación para mantener su statu quo, lo que a la larga le
acarreará una dependencia hacia esa supuesta nación pobre”.
Es decir, mientras para las grandes empresas transnacionales (capitalistas) sigan viendo rentable los precios irrisorios de
producción o maquila ofrecidos por este tipo de países –India, China-, porque
son muy rentables, aunado al hecho de que los gobiernos de esos países (tanto
de los explotados como de los explotadores) pareciera que, no obstante de
tomarse las fotos respectivas a la hora de suscribir tratados que intentan
detener el abuso hacia la humanidad, como es el caso de la Convención sobre la Esclavitud ,
desgraciadamente existirá el lastre de la esclavitud.
Refuerza lo anterior, lo frase del gran economista Lester
C. Thurow, que dice así: “Por decirlo en su forma más cruda, el capitalismo es
perfectamente compatible con la esclavitud, la democracia no.”
No quisiera finalizar mi intervención con visos meramente
negativos, puesto que en la última parte del video, vemos a uno de nuestros
protagonistas feliz, divirtiéndose como se supone lo tiene que hacer un niño de
su edad, gracias a la ayuda de estos intrépidos reporteros; lo que me hace
pensar que todavía hay esperanza, que está en nosotros como ciudadanos,
docentes, servidores públicos, padres de familia, tratar, en nuestros
respectivos nichos y facetas, que la gente a nuestro alrededor, en primera se
informe de lo que ocurre, en segunda, exija el cumplimiento de la ley y
tercera, que deje de consumir productos en los que, para su elaboración,
hubiesen participado manos infantiles.
ES CUANTO¡¡¡

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