Corría el siglo XVI cuando ya estaba tomada por los Españoles
la ciudad de México – Tenochtitlán y que aún faltaban por conquistar otras
regiones del nuevo Mundo y llevar a cabo una tarea mucho mas exigente que el
dominio militar, era la conversión de los naturales de esas tierras a una fe
religiosa totalmente distinta a las creencias que estos tenían.
Abría que imaginarse los enfrentamientos entre las costumbres
autóctonas y los evangelios difundidos por los misioneros. En la razón de los
que eran sometidos a ese proceso de conversión ocurría un choque muy complejo
de entender en el que la magia ocuparía un lugar primordial.
En esa época surgió en la Nueva España un religioso católico
muy poderoso, tanto como los antiguos sacerdotes Mexicas, quizás más que ellos,
pues este se encontraba familiarizado con la práctica de la magia europea que
había prosperado durante la Edad Media.
Él era Pedro Ruíz Calderón: Podía
transportarse con el poder de su mente
de España a México, era capaz de volverse invisible, sometía a las mujeres a su
voluntad, predecía el futuro, expulsaba demonios y sabía la localización de los
tesoros indígenas, hipnotizaba a la gente y la sometía a sus deseos. En fin,
dominaba la magia negra y parecía dotado de una fuerza espiritual superior a
sus colegas evangelizadores, adquirida después de su descenso al mismísimo
infierno, donde el propio mefisto le
había otorgado su conocimiento.
En ese entonces la iglesia de la Nueva España estaba estrechamente
ligada al poder político y su misión era un tanto compleja.
Además de transformar a los indígenas debía de alejarlos de
las costumbres paganas que prosperaban en Europa y que también llegaron al
nuevo continente. El caso de Pedro Ruiz Calderón fue denunciado al santo oficio
por Miguel López de Legazpi, quien era el secretario de la institución. El
franciscano español Fray Juan de Zumárraga lo tomó en sus manos, en calidad de
primer obispo de México, también conocido por sus atroces actos de barbarie
contra los indígenas para obligarlos a convertirse a la religión católica.
Durante el proceso que
inició en 1540, salieron a relucir nuevos prodigios realizados por el mago,
según consta en actas que se conservan en el Archivo General de la Nación. En
el juicio, Pedro explicó como había llegado al infierno y de acuerdo a su
relato el y un grupo de acompañantes ingresaron a una caverna y comenzaron el
descenso, los acompañantes murieron, pero él logró bajar 3000 leguas hasta el
infierno, donde el demonio le enseñó los secretos de la magia negra así como la
alquimia; le regaló libros y le enseñó un lenguaje cifrado que nadie a parte de
el era capaz de entender. Ruiz Calderón
afirmó, que tenía un volumen firmado por el diablo, sin embargo no se pudo
localizar entre sus pertenencias que se confiscaron por el Santo Oficio, entre
las que se encontró un manual para realizar exorcismos, una guía para descubrir
tesoros y el libro Secretos maravillosos de la magia natural y cabalística del Pequeño
Alberto, del autor Alberto Magno.
El talento del que se sentía mas orgulloso era el de atraer a
las mujeres. Su talento para hacerse invisible le permitía ingresar
secretamente a sus alcobas, y había dormido con decenas de ellas.
Sus capacidades dieron origen a diversas controversias
durante su juicio. Algunas evidencias como las aportadas por Gil
González de Benavides, apoyaban la veracidad de sus facultades mágicas.
Este había observado la capacidad de encontrar pequeños tesoros, esta actividad lo hizo
famoso y era común que la gente lo contratara. La creencia en la magia se
encontraba ampliamente extendida en España y la magia negra era la practica mas
condenada.
Dado el rigor del inquisidor Zumarraga y lo grave del caso,
se pensó que Calderón sería condenado a una pena muy severa. Sin embargo el
inquisidor fue benévolo con el y le aplicaron un castigo leve: el exilio a
España y la prohibición de realizar oficios católicos durante dos años. A la
conclusión del juicio, Ruíz contrajo neumonía
y aun después de los problemas con la justicia siguió alardeando de sus cualidades
especiales y se ignora que sucedió con el después de estos acontecimientos.
Esta es una historia en la que se demuestra que desde esos
tiempos en nuestro naciente país existían charlatanes y embaucadores y que por si fuera poco protegidos por las
instituciones de gobierno o del clero.
E.C.

Tenia que ser calderon. Jaja. Atentamente carlos.
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